tapa-compilacion-libro-doctrinario
Compilación de documentos doctrinarios de los Estados Unidos
septiembre 17, 2017
psicolo-14sept
III Jornadas por los DDHH y Psicología
septiembre 21, 2017

Mario “Negro” Aguirre

entierro-cambiasso-770558

Recuerden que la Revolución Libertadora se hizo para que el hijo del barrendero, muera barrendero”.  Contraalmirante Arturo Rial, a un grupo de empleados municipales días después del golpe de Estado.

La Resistencia Peronista tiene dos premisas fundamentales: lealtad y autonomía. La lealtad entendida como uno de los gestos de amor más grandes que tiene el hombre, muy distinto del obsecuente; la obsecuencia es la degradación del amor, la lealtad es otra cosa. Y la autonomía tampoco significa “hacer cualquier cosa”,  es tener la decisión de hacer en el marco de una estrategia. Bajo estas premisas el movimiento obrero organizado fue el motor de la Resistencia Peronista, y trabajó de manera incesante para lograr el retorno de Perón al país tras el golpe de Estado perpetuado el 16 de septiembre de 1955. En Rosario, uno de los principales referentes gremiales, “cuna de la Resistencia Peronista”, fue un dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado, elegido secretario adjunto en 1959. Participó activamente acompañado por Héctor Quagliaro, desde esta ciudad, en la CGT de los Argentinos junto a Raimundo Ongaro. Sus compañeros de lucha lo definen como un hombre leal, humilde, incorruptible y de fierro. Emblema de la clase trabajadora y del pueblo peronista. Hoy recorremos la intensa trayectoria de Mario Aguirre, el “Negro”.

Nació en Baradero, provincia de Buenos Aires, el 23 de marzo de 1928. En 1938, siendo él muy pequeño, se radica con su familia en la ciudad de Rosario, en el barrio Tablada (hoy General San Martín). Proveniente de una familia muy humilde, su hogar se caracterizaba por sobrevivir, como la mayoría de su clase. Una familia sencilla, en la que la mayoría de sus integrantes trabajan la mayor parte del día y que, aún así, no salen nunca de pobre. Mario no era una excepción, por lo que desde muy pequeño tuvo que salir a trabajar como la mayoría de los pibes de su edad para poder “parar la olla”.

En 1942 se integra como telégrafo en el Departamento Distrito Paraná Inferior. De esta manera, el Negro Aguirre, comienza su carrera como empleado público. El 4 de junio de 1943 lo encuentra constituido como un líder de los trabajadores dentro del Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación, del que formaba parte. Su olfato de obrero le permite presentir a su conductor y ubicarse rápidamente entre los descamisados que dieron masivo testimonio el 17 de octubre de 1945 en la Plaza de Mayo. Tenía 17 años.  “Ese día se puso fin a la década infame en que las mayorías populares no tenían nada de nada; comenzaba a construirse la felicidad el pueblo y la grandeza de la nación”, en palabras del “Negro”.

A mediados de 1958, una fuerte medida de fuerza en su lugar de trabajo, que se prolongó por 25 días, fue el punto de partida para convertirse en un “dirigente obrero”. El triunfo de la lucha estuvo enmarcado en un acuerdo político que habían cerrado Perón y Frondizi. Esta experiencia lo llevará rápidamente a comprender que el hombre aislado no es nada, unido y organizado es invencible. El Negro insistirá con este mensaje a lo largo de su vida, afirmando que en todos los tiempos se debía inculcar a los trabajadores en un marco pluralista y participativo para conseguir el objetivo. Mario comprendía que para ser un dirigente obrero era imprescindible la formación. Para lo cual a fines de ese mismo año empezaron a dar cursos de capacitación sindical, incluían clases de historia, contaban con una muy nutrida biblioteca y hasta una subcomisión de cultura que contaba con un grupo teatral propio. Referentes intelectuales y sindicalistas del orden nacional y local de la época enriquecieron con debates la seccional de ATE Rosario, desde el pelado Ortega Peña hasta Rodolfo Puiggrós, pasando por Juan José Hernández Arregui, Pepe Rosa, Jorge Di Pascuale, etc.

En enero de 1959 se hace cargo, junto a Héctor Quagliaro, de la Seccional ATE Rosario.  Mario como Secretario Adjunto y Quagliaro como Secretario General. Al otro día se produciría la ocupación del frigorífico “Lisandro de la Torre” por sus propios trabajadores, acompañados por el pueblo y el barrio de Mataderos. Ante el atropello salvaje y la represión feroz que desata el gobierno desarrollista de Frondizi hacia los trabajadores del frigorífico, las “62 organizaciones” decretaron un paro nacional por tiempo indeterminado. Esa misma tarde, Rosario y su zona influencia estaban totalmente paralizadas. Mario integraba el comité de huelga, y así emergía su lado más combativo y comprometido al frente de la Seccional.

El año 1960 lo encontrará asumiendo como dirigente de la CGT Delegación Rosario, en el cargo de Secretario Administrativo. La mesa de conducción estaba integrada por la UOM, AOT, ATE, CARNE y VIDRIO.  Esta experiencia lo enriquecerá mucho en lo personal y en su militancia, pese a que iba a permanecer en ese cargo muy poco tiempo. Un obsceno hecho de corrupción perpetrado por la CGT, en el que desapareció dinero recaudado para solidarizarse con los chilenos que habían sufrido el llamado terremoto de Valdivia, lo obligó no sólo a renunciar sino a hacer público ante la prensa la impunidad de aquellos dirigentes y sus abusos con el dinero de los trabajadores. No quiso que el desprestigio manchara su gremio y su propio nombre por el accionar  esos “dirigentes”. Ese acto de nobleza recaudará reconocimientos a nivel nacional y más de un artículo de prensa con su nombre.

El “Operativo Retorno” de 1964 (el intento fracasado de que regresara a nuestro país el General Perón) al mando de Augusto Vandor, dejó al descubierto un profundo malestar dentro del Movimiento. A la quietud de los cómodos dirigentes nacionales en la Capital Federal, los descamisados del interior se dispusieron a seguir levantando activamente las banderas de la Emancipación Nacional. En Rosario, las “62 organizaciones” resolvieron planificar y llevar a cabo diferentes actos relámpagos contundentes, al grito de Perón si!! Colonia no!! Los barrios de Arroyito, Alberdi, Belgrano, Sur y Centro, durante dos días consecutivos fueron los elegidos para concretar estos actos relámpagos, por los cuales el Negro fue detenido, por agitador. “Rosario tenía conciencia nacional, a diferencia de los cipayos nuestros con falso ropaje de proletario”, afirmaba.

El Rosariazo, de mayo de 1969, lo vio como protagonista conformando la Intersindical, ordenando con esta convocatoria todo un plan de lucha, que comienza con un paro general en repudio a las muertes de jóvenes estudiantes y dirigentes de Corrientes y Rosario, enmarcando a todos los sectores de la sociedad a organizarse  para combatir “el desastroso plan económico-social agravado por el crimen oficializado”. “La mayoría de los argentinos sabe que sólo el Pueblo salvará al Pueblo”, bregaba la declaración de la CGT Rosario conformada por la Intersindical, el 21 de Mayo de 1969. En septiembre de ese mismo año, Rosario será nuevamente escenario de un estallido popular en sus calles, y el Negro estará ahí, como dirigente gremial peronista, conduciendo la disputa a favor del privilegio del conjunto de los trabajadores. Una huelga por tiempo indeterminado que declaran los ferroviarios el 8 de septiembre, será el punto de inicio de este nuevo escenario de lucha. El conflicto se traslada a Córdoba y Buenos Aires con velocidad. Mientras se reúne la CGT de los Argentinos, que promovía paro activo con movilización por 36 horas, la CGT Azopardo sólo pretendía un paro de 24 horas sin movilización, “paro dominguero”. El plenario termina dando el triunfo a la CGT de los Argentinos. El repudio a la dictadura se reprodujo por toda la ciudad. El cruce Alberdi, Empalme Graneros, Villa Manuelita, fueron algunos de los lugares plagados de enfrentamientos, barricadas y fogatas. Los días 16 y 17 de septiembre de 1969 toda la clase obrera rosarina manifestó crudamente su descontento.  Este Rosariazo será caracterizado como proletario, y logrará, durante esos días, que otros sectores sociales descontentos se aglutinen con el Movimiento Obrero, en rechazo a las políticas implementadas por la dictadura de Onganía. El Negro fue gestor del Rosariazo y eso le permitió reconocimiento nacional.

En noviembre de 1971 tuvo la posibilidad de viajar a España para entrevistarse con Perón en Puerta de Hierro. Salió muy reconfortado de ese encuentro, con la sólida percepción de que ese interior más combativo que representaba estaba eligiendo el camino correcto. El retorno del líder del movimiento estaba cerca. Con el triunfo de Cámpora en marzo de 1973 se reorganizaba el movimiento, a la vez que se empezaba a marcar con contundencia la distancia entre el ala izquierda y derecha del movimiento. Eso iba a quedar claro el 20 de Junio de 1973 con los acontecimientos de Ezeiza y el retorno definitivo de Juan Domingo Perón.

Los tiempos propiciarían obstáculos impensados para la dirigencia sindical rosarina. En marzo de 1974, a partir de un conflicto desatado por los trabajadores de la Fábrica de Armas Portátiles “Domingo Matheu”, quienes deciden llevar adelante un paro por tiempo indeterminado y movilizando al Arsenal “Fray Luis Beltrán” (que contaba con 2.200 obreros) que optan por acompañar la medida, desatan un conflicto político al interior de ATE. La conducción nacional ausente en las asambleas (no quisieron venir a Rosario) solicitaban bajar la medida. El Negro y sus compañeros decidieron ponerse al frente del conflicto. La huelga continuaba. La delegación viaja a Buenos Aires  y se encuentra con su gremio cerrado y custodiado por numerosos policías que impedían el ingreso. Con la presión de los trabajadores lograron ingresar al edificio. Los dirigentes nacionales comprenderían que ya no era posible, o tan fácil,  traicionar a la clase obrera. Un intenso y reñido plenario nacional terminaría con una entrevista de la Delegación Rosario en la Casa Rosada. Dos días después aparece la salida del conflicto, los trabajadores logran gran parte de sus reclamos, y hasta los días caídos pagados como horas extras. Por haber traicionado al cuerpo nacional, “los tristes mercenarios” organizan los días 6 y 7 de abril en Paso de la Patria, provincia de Corrientes. Allí se sellará la ruptura definitiva de la delegación ATE Rosario con la Comisión Nacional del gremio, que decidirá la expulsión de sus delegados. El Negro junto con sus compañeros realiza un acto inédito en la historia del Movimiento Obrero argentino, ya que los mismos trabajadores deciden cerrar su propio local gremial. Ante escribano público y frente a todos los medios de prensa locales realizan un inventario del patrimonio, que iba desde 2.000.000 de pesos en la tesorería, un Barrio Obrero en construcción y una definida conciencia nacional en alto. Se le entregaron las llaves del local a la Justicia, y en ese acto solemne se cerraba una etapa histórica de la memorable ATE Rosario.

Su trayectoria comprometida e invaluable se volvió un peligro inminente para la dictadura cívico-militar de marzo de 1976. Primero la Triple A en febrero de 1976 dinamita su casa de la ciudad de Rosario, en el barrio La Tablada, y en agostó de ese mismo año fue detenido, permaneciendo en diferentes cárceles de la dictadura hasta el año 1980.

Rosario se ha destacado a lo largo de su historia por el espíritu de lucha de su pueblo y trabajadores, siempre a la vanguardia. Cuando la clase trabajadora abrazó causas más grandes que su gremio, su lucha fue posible de la mano de hombres como Mario el Negro Aguirre. Abrazó la causa del peronismo y la ciudad de Rosario. Un hombre de trabajo, militante en cada uno de sus actos, por una patria más justa, libre y soberana. Dirigente obrero y peronista. Fue un imprescindible de aquellos tiempos, y de estos también. Falleció el 23 de Agosto de 2010.

María Cecilia Moreno – Profesora de Historia