imagen-bis
LA INSEGURIDAD PREVISIONAL COMO RESPUESTA
julio 8, 2017

Entrevista a Alberto Botto

botto-2

 

Desde el CEPID, realizamos una entrevista al secretario general de Luz y Fuerza Seccional Rosario, Alberto Botto, quien nos recibió en la sede del sindicato ubicado en calle Paraguay 1135.

Oriundo de la localidad de San Genaro Norte, miembro de una familia trabajadora e hijo de un empleado de Agua y Energía, el hoy secretario general del gremio compartió con nosotros una agradable charla en la que recorrimos parte de la historia del Movimiento Sindical Rosarino (MSR) del cual forma parte, a la vez que reflexionamos sobre los actuales desafíos que se le presenta hoy al movimiento obrero en la región.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

MARÍA CECILIA MORENO: El 21 de mayo fue el aniversario del Rosariazo, el 29 el del Cordobazo y el 21 el aniversario del natalicio de Agustín Tosco. En estas ciudades tan importantes, ante políticas que hoy venden como nuevas pero que no lo son tal, y que son parecidas a las de aquel entonces, el movimiento obrero pudo organizarse con el sector estudiantil, manifestarse y dejar un dato para la historia muy interesante. ¿Hay hoy un punto de conexión entre el movimiento obrero y el estudiantil?

 

ALBERTO BOTTO: Nosotros hablamos con algunos centros de estudiantes. Tenemos contacto con los compañeros. Obviamente que el contacto no es demasiado fluido, pero sí por lo menos de acercamiento. Es muy gratificante escuchar dar sus opiniones a los compañeros que se están iniciando en la militancia, y también nosotros aprender de esa mirada. Nosotros hemos participado en un par de actos que han hecho los chicos de AIRE (Articulación Independiente Regional). También hemos tenido contacto con chicos de la JUP (Juventud Universitaria Peronista). Creo que este modelo nos atraviesa a todos por igual, no diferencia entre trabajadores y estudiantes. La crisis nos va a juntar a todos. En la calle, cuando nos hemos estado manifestando, hemos sido acompañados.

JUAN MANUEL RECHE: Hace dos años fueron invitados por el Movimiento de los Focolares a participar de un congreso sobre los efectos de la globalización en el mundo del trabajo, donde hablaron con dirigentes de Italia que les comentaron su situación: que habían elevado la edad jubilatoria a la edad de 70 años, y 45 años de aportes para acceder a una pensión del 46%. Uds. veían en ese momento que ellos estaban viviendo el mismo proceso de la década neoliberal en Argentina, y que eso les permitió a ustedes valorar la situación en nuestro país en el 2015, mientras observaban cómo están desmovilizados lo gremios en Italia y en Europa en general. La pregunta es: ¿cuáles son las ventajas que tiene el movimiento obrero argentino con respecto al europeo para enfrentar ese tipo de medidas que ahora resurgen en Argentina?

AB: Básicamente es el modelo sindical argentino, el que nos dejó el General Perón. Es algo que hay que cuidar, una herramienta muy fuerte y potente para defender los derechos de los trabajadores. Nosotros en Italia participamos de dos congresos. El congreso del 2015 estaba orientado fundamentalmente al tema del trabajo y a analizar la situación que estaba generando la globalización sobre el mundo del trabajo. Allí nos encontramos con todos esos datos que por ahí no nos llegan. El modelo de este mundo globalizado, este modelo de concentración de la riqueza, es uno solo. Creo que basta decir que el 1% de la población mundial tiene lo mismo que el 99% restante. Es un dato contundente. En ese congreso nos enteramos de algunas cuestiones que pasaban en Italia que no son solo turísticas. Tienen una realidad social compleja fuera del Vaticano y el Coliseo, que es lo único que a nosotros nos llega. La realidad son algunos de los datos que vos mencionabas, a los que agregaría el hecho de que en Italia un 40%  de los jóvenes no accede a la primera fuente de trabajo y hay gente en situación de calle. En esos países se esconde la pobreza, tienen esa posibilidad de esconder la realidad. Justamente han trascendido noticias porque el papa Francisco ha recogido gente de la calle y la ha asignado al Vaticano. Obviamente con eso no se resuelve todo, pero son gestos importantes para que el mundo entero sepa que ahí hay pobres. Nosotros recorrimos algunas ciudades más y vimos pobres en todos lados, personas en situación de calle, gente pidiendo, gente con carteles que dicen “tenemos hambre”, mucha inmigración, una situación bien compleja. En Italia se ve una clase obrera muy dividida, muy fragmentada, muchos sindicatos por rama de actividad, por eso hablaba yo recién del modelo sindical argentino: acá tenemos un solo sindicato, con algunas escisiones durante estos últimos años que creo yo son producto fundamentalmente de responsabilidades dirigenciales que no estuvieron a la altura de las circunstancias o privilegiaron otro tipo de intereses por encima del de los trabajadores. Si se hubiese defendido y el trabajador se hubiese sentido contenido, no tendríamos cinco centrales obreras. La CTA nace precisamente por una cuestión de que en su momento los gordos de la CGT pactaron acuerdos inaceptables. Se privatizó el país entero casi sin conflicto en los años ‘90. Es un tema delicado. Eso es lo que ocurre, por ejemplo en Italia: hay muy poco crédito hacia los dirigentes, tenés un 30% de trabajadores afiliados, es decir, un nivel de afiliación muy bajo teniendo en cuenta que se trata de un territorio concentrado con aproximadamente 60 millones de habitantes. Eso es Italia. Inclusive había un dirigente sindical que estaba llevando adelante una huelga y era criticado por otros dirigentes que decían que no era aceptable ir al paro, no era aceptable como método de protesta. Se manejan mucho por escuelas de pensamiento, por ideología pero no por partido. Cuando uno miraba todo eso, decíamos: no estamos tan mal. El modelo que hay en el mundo es único, y es el que ha llegado a Argentina, lamentablemente. Ellos, en Italia, no entienden dos fenómenos: nos preguntaban por el peronismo, que no alcanzan a comprender; y también nos preguntaban mucho qué era lo que había ocurrido durante el kirchnerismo. Allá se informan fundamentalmente por Clarín y La Nación, un detalle no menor. Entonces veían que en Argentina estaba todo mal, que había mucha corrupción, pero por otro lado se decía que Argentina tocó fondo en el año 2001 y ahora estaba mucho mejor; entonces no entendían. Estaban muy interesados en comprender ese momento.

 

MCM: ¿Cómo surge el Movimiento Sindical Rosarino?

AB: El problema es que en Rosario la CGT no está unificada. Somos gremios que tenemos cierta afinidad y que venimos trabajando desde hace algunos años. Nosotros somos todos compañeros que tenemos mayoritariamente referentes a nivel nacional, algunos integran el consejo directivo de la CGT, otro no, pero no nos hemos ido de la CGT. En el caso particular de Luz y Fuerza, nosotros integramos el MASA (Movimiento de Acción Sindical Argentino); en el caso de los bancarios, están en la Corriente Federal con SADOP y otros gremios más, que tampoco integran la conducción a nivel nacional. Las regionales, por ahí, nos comportamos distinto a la Nación. Nosotros, hablando propiamente de nuestra realidad, no tenemos ningún tipo de condicionamiento por parte de la conducción a nivel nacional, tenemos libertad para movernos regionalmente. Yo te puedo hablar de lo que es el Movimiento Sindical Rosarino, al que nosotros hemos decidido darle una impronta. El Movimiento Sindical Rosarino surge hace muchos años, pero en este último período, a partir del triunfo del PRO en la Nación, nosotros empezamos a ver con preocupación las medidas que estaban adoptando desde un primer momento. En realidad, nosotros ya veníamos avizorando que algo raro iba a pasar, no deseado para el pueblo argentino. Nosotros hemos recorrido cada uno de los sectores de trabajo, alertando a la gente sobre lo que iba pasar, porque sabíamos cuáles eran los intereses que representaba el presidente, a quien conocíamos desde el Proceso militar y de la década del ‘90. Fue uno de los empresarios estrella del menemismo, aliado a ese régimen, que han hecho fortuna y que han incurrido en otro tipo de negocios que son absolutamente condenables, temas que deberá resolver la Justicia, como la evasión, contrabando de autopartes, etc. Veíamos cuando asumió el nuevo gobierno, más allá de las primeras medidas económicas, algo que a nosotros nos preocupó mucho: el ataque al AFSCA, el ataque a la Ley de Medios, que ya se venía avizorando. Cuando se hace el abrazo acá en la calle Maipú y San Lorenzo, nosotros estuvimos en una convocatoria por las redes sociales, convocamos a la militancia y en un ratito éramos una cantidad importante de compañeros. Después se hizo una radio abierta en la plaza 25 de Mayo. Ahí ya empezamos a hablar con otros gremios y le dijimos a los compañeros: ¿por qué no nos empezamos a juntar? Porque si íbamos así individualmente, íbamos a juntar menos fuerza que si vamos todos juntos. Así empezamos a charlar entre los gremios y se planteó la necesidad de hacer una reunión con todos aquellos gremios que creíamos que teníamos que hacer algo. Se realiza acá los primeros días de enero del 2016, en el sindicato de Luz y Fuerza, lo cual derivó en un acto, creo que el 15 de febrero del mismo año, donde hicimos un acto de lanzamiento y comenzamos a trabajar todos juntos. Realizamos también un acto en la plaza Montenegro que tuvo trascendencia a nivel nacional. De ahí en más, siempre estuvimos movilizados cada vez que un gremio lo necesitó, caso de la Unión Obrera Metalúrgica por el cierre de la planta de Navarro frente a Canal Tres, Laminfer (o mejor dicho, la ex Laminfer); acompañando a los compañeros del Sindicato de Empleados de Comercio, con los compañeros directivos de Ferrocarriles Argentinos, Sindicatos de la Alimentación en La Virginia y frente a una planta en San Lorenzo. Siempre estuvimos movilizados con los compañeros Bancarios, con los compañeros docentes, con Mefro Wheels; siempre estuvimos movilizados cuando un gremio lo requirió y lo acompañamos para que de alguna manera no estén solos en el reclamo. O sea que estuvimos permanentemente movilizados y ya veníamos reclamando desde la plaza Montenegro durante el acto del 7 de junio del año pasado, que se haga el paro a nivel nacional. Nosotros veíamos que la cuestión se venía deteriorando mucho, sobre todo en nuestra región, ya que vivimos en una zona industrial. En la década del ’90, nadie se puede olvidar que acá había desnutrición infantil, en Rosario mismo también, donde casi un tercio de la población pasó a vivir en villas de emergencia. Estaban todas las fábricas cerradas, no había trabajo, con uno de los índices de desocupación más altos de todo el país. Ahora, con los primeros meses de gobierno de Mauricio Macri, del PRO, también tenemos indicadores, del propio INDEC, que nos marcan un índice de desocupación más alto de la Argentina. El paro se dio prácticamente un año después. Nosotros también habíamos dicho que no queríamos un paro dominguero, para quedarse en casa. Entendíamos que se había luchado tanto por esa medida, que habría que honrarla y mantener la gente en la calle expresando el descontento y los reclamos; desde casa no nos escucha nadie. Valorábamos como un hecho muy importante que la CGT haya declarado ese paro, si bien creíamos que se había demorado más de lo conveniente, pero lo veíamos como un paso adelante. Si nos hubiese gustado sinceramente, por ese sentimiento de pertenencia, más allá de integrar el consejo directivo a nivel nacional de la CGT, que el paro no salga por clamor de la gente, que haya sido por decisión de los dirigentes. Ver la gente subida al palco, tirando el atril, haciéndole una cruz con cintas a las siglas de la CGT, no es bueno.

botto-alberto-salvador-2

 

MCM: ¿Qué reflexión le merece lo que sucedió en el acto de la CGT?

AB: Que las instituciones están por encima de los dirigentes, de dirigentes que pueden estar en su momento quizás equivocados, comprometidos con diferentes intereses. Pero los trabajadores tenemos que ser conscientes de que la institución como tal es la que tenemos que pelear para recuperar y usarla. Pero de ninguna manera tampoco hacerle el juego justamente a los intereses que se oponen a la existencia de la CGT. Vuelvo a reiterar, más allá de las responsabilidades propias de cada institución, cada sindicato individualmente elige a sus dirigentes, y la institución tiene que, en todo caso, purgarse internamente. Pero de ninguna manera me parece conducente a nada agredir a la institución.

 

MCM: El paro igual efectivamente llegó, no con los tiempos que a muchos les hubiera gustado, pero llegó. Y el Movimiento Sindical Rosarino, como en tantas otras oportunidades, se manifiesta en el espacio público, con una marcha y acto en Córdoba y San Martín. En el acto una de las cosas que dijiste era que podías intuir que la estrategia iba a ser: primero, dividirnos, para después anularnos en la participación. ¿Cuánto de esto ya se puede empezar a visibilizar, no sólo en las divisiones internas que puede haber en las diferentes organizaciones obreras o incluso en las partidarias? Y ¿qué se puede hacer con esto desde las organizaciones o del movimiento obrero en general?

 

AB: Yo creo que las divisiones que surgen dentro del movimiento obrero responden a diferencias dirigenciales, no a diferencias de los trabajadores. Eso como un primer diagnóstico. Cuando uno va hacia abajo, hacia el llano, las necesidades de los trabajadores son exactamente las mismas. Entonces, las divisiones obedecen fundamentalmente a responsabilidades dirigenciales. Y creo que si hay algún tipo de división o de mirada distinta, pasa por una cuestión fundamentalmente de actuación y de cuáles son los intereses que representa cada uno a la hora de defender a los compañeros. Por eso no es casualidad que algunos gremios no hayan decidido pertenecer a la actual conducción (no es el caso nuestro) porque no se sienten representados. No nos sentimos representados, sería un hipócrita si no lo dijera. Yo en su momento lo dije, que para mí el tema del triunvirato era una unidad débil. Obviamente, uno también lo ve como un paso adelante. Pero bueno, entre compañeros nos hubiese gustado que en lugar de tres sea uno y con una estructura que los acompañe y que defienda verdaderamente a los trabajadores. Porque en la década de los ’90, una de las funciones que dejó de hacer la CGT fue atender los reclamos de los trabajadores, por eso se llegó al nivel de desocupación y pobreza que se llegó, por eso se extranjerizó prácticamente todo el patrimonio nacional, y después terminamos pagando con la vida de 40 argentinos ese diciembre trágico. La CGT estuvo ausente. Entonces no podemos volver a cometer, después de todo lo que hemos aprendido, los mismos errores de los años ’90. Desde el Movimiento Sindical Rosarino, eso lo interpretamos bien. Por eso no es casualidad que estemos en la calle, que estemos movilizados, que estemos en cada conflicto. En realidad, ojalá que en algún momento dejemos de ser solamente el Movimiento Sindical Rosarino, sino la CGT en su conjunto, regional, normalizada, la que en definitiva termine representando esos intereses y defendiendo el interés genuino de los trabajadores. Bueno, hoy por hoy nos tenemos que conformar con lo que tenemos.

MCM: De hecho, ellos mismos han anunciado que con posterioridad a las elecciones de octubre van a tomar un montón de medidas en ese orden que tienen que ver con achicar más la presencia del Estado. Y considerando que ésta es una empresa del Estado, y que es muy importante que siga siéndolo así, ¿cómo se prepara para esto que viene, que implica desde despidos, modificación de la ley jubilatoria, no sólo con la edad sino con las retenciones que se hacen al aporte previsional?

AB: Generando consciencia, hablando con los compañeros, haciendo reuniones con los militantes, tratando que los compañeros también trasladen esta discusión con los amigos y en la familia, en un boca a boca. Es una lucha muy desigual. Por otro lado tenemos a los voceros (a lo que llamamos “medios de comunicación”) que les están replicando en la cabeza permanentemente una realidad totalmente distinta, donde actúa mucho también el método de distracción, de ocuparte los espacios con cuestiones que te saquen de la realidad. También hay un contraste del cual uno no escapa. Los medios de comunicación te pueden vender cualquier cosa, pero no te van a llenar la heladera ni te van a devolver el trabajo y la dignidad. Me parece que el límite es ese. Y hay mucha gente que está padeciendo, que creyó y que votó a este gobierno, pero que está padeciendo las consecuencias. Pero hay que reconocer que el aparato de propaganda ha funcionado maravillosamente bien. Hoy creo que las principales acciones de gobierno se basan en eso. Tienen una enorme capacidad para hacer trascender algunas noticias, que a la gente le pasan desapercibidas. Nosotros somos profundamente democráticos y respetuosos de las instituciones, y donde el pueblo se tiene que expresar claramente es en octubre. Pero también es necesario exigirle responsabilidad a la dirigencia política para que estén a la altura de las circunstancias y se dejen de pelear por intereses sectoriales, particulares, sino tratar de elegir a los que mejor representen una oposición clara y seria a este modelo. Porque a este gobierno se le critican un montón de cuestiones, pero tenían franca minoría en ambas cámaras y sin embargo las leyes las ha sacado, leyes muy perjudiciales para el país. Creo que la que tenemos que poner por encima de todo es la que permitió el endeudamiento y el pago a los buitres. Algo que va a ser un karma que vamos a tener no sé por cuántos años, y encima está garantizado con recursos naturales. En términos económicos, la deuda contraída por el gobierno durante un año, equivale a dos veces el Proceso militar. Estamos hablando en términos económicos, que no haya confusión al respecto. Con los milicos, $45.000 millones de dólares. Ahora, de $91.000 millones a $100.000 millones, tomados en un año de gestión, algo gravísimo. Nunca pasó algo tan furioso. Y vuelvo a reiterar: garantizado con recursos naturales, cosa que ni los milicos hicieron en su oportunidad, ni el propio Menem se atrevió a llevar la situación a este límite. Y también delegar en tribunales internacionales los diferendos. Porque hoy van a dirimir cualquier diferencia a tribunales del Reino Unido o de Estados Unidos. Imagínense cómo nos puede llegar a ir. Es complicada la situación.

MCM: Cuando un trabajador repudia el Impuesto a las Ganancias y ni siquiera lo tributa, por citar un ejemplo, ¿no hay ahí una cuenta pendiente de las asociaciones gremiales, más allá de lo electoral y de la coyuntura sobre la formación de los delegados, de fortalecer las asambleas con otro tipo de información, aún en la bonanza, aún cuando venga otro gobierno que vuelva a levantar otras banderas que nos aglutinen un poco más a todos?

AB: Cuando un trabajador que no tributa Impuesto a las Ganancias está descontento inclusive por esa situación, entonces ahí actúa el aparato de propaganda. En el resto sí, nosotros estamos totalmente de acuerdo y nosotros hicimos la autocrítica. Hemos hecho mención varias veces a esta situación. Nosotros tuvimos (haciendo a un lado a un gobierno) un modelo de país que nos contenía y en el que estábamos plenamente de acuerdo. Y, obviamente, cuando vos tenés tus necesidades básicas resueltas, como pasó prácticamente, aunque faltaran cosas, con paritarias, solucionándose el tema de las viviendas, programas sociales que cubrían las necesidades básicas tanto de jubilados como de carenciados, ampliándose muchísimo el Estado, apostándose a la ciencia y la tecnología, se estaba dando una reindustrialización, con los índices de desocupación más bajos de la historia, sin dudas que eso nos desmovilizó. Creo que los gremios, como habíamos logrado cierta tranquilidad donde no estaba en riesgo la fuente de trabajo, entonces nos relajamos. Si todos los gremios hubiésemos estado movilizados y concientizados de una manera distinta, sin duda que a lo mejor la situación hubiese sido diferente. Pero estamos diciendo esto con el diario del lunes. Y también creo no supimos ni alcanzamos a valorar el peso específico que tenía el enemigo, que era mucho más poderoso de lo que nosotros creíamos. Por otro lado, creo que hay otra cuestión también fundamental: si vamos a hablar sobre el gobierno anterior, creo que sobre el tema de la gestión hay muy pocas críticas. Ni el propio Macri se animó a criticar o a cuestionar las medidas que había adoptado el gobierno anterior. Es más, en el ballotage prometió dejar absolutamente todo, hasta el fútbol. Creo que sí uno de los quiebres fue la construcción políticas que tuvo durante los últimos años el kirchnerismo, donde, por ejemplo, el movimiento obrero dejó de ser uno de los actores centrales de la constitución del gobierno, y eso me parece que resultó ser un error estratégico. Creo que tiene dos miradas: es necesario para quien entiende la política tratar de contener a todos los sectores, también a los dirigentes. En eso se mueven un montón de intereses que no alcanzamos a dimensionar. Pero por otro lado también podemos hacer otro tipo de crítica: si votamos en contra o no nos movilizamos para defender a un régimen que claramente era beneficioso para los trabajadores, transcienden también intereses sectoriales y particulares que no hablan bien de la dirigencia, o por lo menos no priorizan el bien común por encima de las particularidades de cada uno de nosotros. Pero sin duda es un tema que nosotros vamos a tener que revisar a futuro. En eso coincido con lo que vos decías. Pueden volver los tiempos de bonanza, va a costar mucho al pueblo argentino recuperar el país, pero el tema es ver que no nos vuelva a pasar exactamente lo mismo. Ahí hay que hacer hincapié en la construcción política, en exigirles a los gobiernos que los trabajadores tenemos que ocupar el rol central que históricamente se ocupó y que nos permitieron las conquistas que tenemos y poder conservarlas en el tiempo. Creo que el contraste en esta última elección fue muy fuerte. Nosotros veníamos de doce años de vivir realmente bien, aprendimos a vivir de otra manera. ¿Nos enojaba el impuesto a las Ganancias, no se llegó bien? Es cierto. Ahí también actuó el aparato de propaganda: se le enseñó a la gente (al que no es militante, es decir, a la gran mayoría. Somos menos los militantes de una causa que aquellos compañeros que son ciudadanos comunes que lo único que le interesa es su trabajo. Una de las grandes virtudes que ha tenido la derecha: despolitizar la sociedad. Durante el último gobierno se volvió a instalar la discusión política. Pero la derecha tiende a despolitizar porque es campo orégano de la antipolítica, y hoy estamos gobernados por la antipolítica). Con el tema del impuesto a las Ganancias se le hizo ver a la gente la copa medio vacía y no medio llena, la parte negativa de toda la situación. Además, en volúmenes reales de aportes, tributamos más ahora que antes. Por otro lado, hay algo que todavía los compañeros no han alcanzado a ver: por primera vez ya tuvimos dos paritarias a la baja, una enorme devaluación, los tarifazos, una inflación que sufren las clases más vulnerables y los trabajadores, no los de más arriba, lo cual quiere decir que la pérdida fue aún mayor. En líneas generales, el dinero ya no alcanza ahora como alcanzaba antes. En estas épocas, en que estamos siendo bastante golpeados por la crisis y estas medidas económicas, tenemos que empezar, además de resolver la coyuntura, pensar un plan sustentable en el tiempo para que cuando lleguen los buenos tiempos no nos agarren desprevenidos.

MCM: En el marco de las próximas elecciones, ¿está la discusión de que tiene que haber más dirigentes sindicales en las listas?

 

AB: Por supuesto. Tenemos que volver a lo que fue ese proceso histórico donde el movimiento obrero organizado era la columna vertebral del movimiento justicialista. Los únicos que tenemos la capacidad de defender nuestros propios intereses somos los trabajadores, nosotros mismos.

MCM: Sin embargo, pareciera que el Partido Justicialista todavía se debe esa discusión. Se están armando listas donde la Patria quedó bien lejos, el Movimiento no es lo más importante y los Hombres parece que van primero.

AB: En eso también tenemos gran responsabilidad los dirigentes gremiales. Ahí también tenemos que hacer una autocrítica. Muchas veces terminamos siendo serviles a determinadas cuestiones, donde si nos uniéramos más y tuviésemos todos una visión más coincidente de la situación y no nos dejáramos usar tanto, me parece que los resultados serían otros. Muchas veces estamos siendo funcionales a determinadas fuerzas políticas que, cuando nos toca integrar a nosotros las listas, nos conforman con un puesto que prácticamente no tiene expectativas. Hemos utilizado la estructura de los gremios y las movilizaciones para dar una mano y que ese candidato pueda llegar. Quizás necesitamos una visión distinta, crear nuestro propio espacio y exigir corporativamente que se nos respete los lugares que merecemos por historia, por lucha, por conquistas. Por eso hablaba yo sobre el gobierno anterior de la crítica a su construcción política: no puede haber una organización política que supla lo que fue la columna vertebral histórica del movimiento justicialista, los trabajadores.