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Educación, historia y lucha

fuentealba

  “A  20 años de la carpa blanca y a 10 de la muerte de Fuentealba”

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La primera huelga docente que se registra en Argentina ocurrió en 1881 en la provincia de San Luis. La directora de la escuela, junto a ocho docentes más, decide suspender las clases por falta de pago absoluto en los últimos ocho meses. Le envían una carta a Sarmiento quien, por entonces, era el responsable de los asuntos relacionados a la educación; en  la misma, al explicar los motivos manifiestan que hace seis años que cobran mal, pero ahora no cobraban nada. Sarmiento investiga y descubre que las autoridades de la provincia se estaban quedando con el dinero que la Nación les enviaba. Conclusión: en la provincia las echaron a todas por irrespetuosas: no tenían derecho a reclamar nada, y mucho menos siendo maestras. ¿Por qué? Porque la maestra era todo lo contrario a un trabajador. La maestra era la portadora de la ilustración, portadora del saber. Recordemos que por aquellos años no todo el mundo iba a la escuela. De ahí viene la enorme dificultad, casi estructural, del maestro a reconocerse a sí mismo como un trabajador, y no como un profesional ilustrado que representa valores ejemplares, superiores al de un trabajador manual, antiquísima distinción que nos viene de los filósofos clásicos griegos.

Tenemos que llegar a 1973, año en que se fundó CTERA, con el dirigente Alfredo Bravo. Hoy los gremios docentes nacionales son 5, y en la CABA son 17. Esto es resultado, en parte, de esa tradición en la cual difícilmente podían ubicarse en pie de igualdad un maestro junto a un trabajador de la UOCRA, por poner un ejemplo. En 1973 y con esta consciencia de trabajador se funda CTERA.

Estamos muy acostumbrados a referirnos al conflicto docente, es una característica casi permanente desde el retorno de la democracia en 1983. Sin embargo, podríamos destacar dos momentos de inflexión de los docentes en los que se reconocen a sí mismos como parte integrante de una corriente de lucha. La primera fue la marcha blanca del 23 de mayo de 1988. Es año las clases debían comenzar el 14 de marzo, pero el 8 de ese mismo mes, al no prosperar las negociaciones, se declara una huelga a la que adhiere el 90% de los docentes, incluso en las escuelas de gestión privada A partir de esa huelga se decide en todas las provincias encontrarse en la Plaza de Mayo. La imagen de una gran multitud con guardapolvos blancos, banderas y bombos es, sin lugar a dudas, el puntapié inicial para que el docente sea visualizado de otra forma. Esto también dio inicio a variadas reflexiones descalificatorias de la dirigencia política en general y que persiste hasta nuestros días. Todos los gobiernos han repetido ese destrato, y a todos se les hizo huelga.

El otro gran momento de conflictividad fue la Carpa Blanca, el 2 de abril de 1997, durante la presidencia de Carlos Menem, que duró más de mil días. Después de tres años se levantó durante el gobierno de Fernando De la Rúa. La Carpa Blanca se convierte en algo así como una Meca a la que iban todos: Serrat, Silvio Rodríguez, Mario Benedetti, personalidades destacadas del mundo intelectual, artístico, internacionales y locales, todos participaron.

Como síntesis aportamos algunos datos fácticos que nos permiten un análisis sociológico muy atractivo, una reflexión más profunda para conocer a este sector de la sociedad actual.

El último censo nacional docente que se realizo en el 2014 advierte;

  • 057.136 docentes de todo el país, para 10.445.000 alumnos. Si sumamos docentes, alumnos, y padres, que son los que conforman la comunidad educativa, estamos frente al sector más grande de la Argentina, nucleados en una sola actividad.
  • El 35% de los docentes está en la provincia de Bs As.
  • 28% creció la cantidad de docentes en los últimos 10 años. Aumento mucho más que lo que aumento la población. (Solo la AUH incremento un 25% la inscripción de alumnos y hay 500.00 secundarios mas)
  • 3 de cada 4 docentes son mujeres.
  • Creció el número de hombres docentes en relación al censo anterior.
  • 55% es la tasa de sindicalización. Muy alta.
  • El 57% de los padres de los docentes no tiene el secundario completo. La docencia representa una vía de ascenso social. El primer profesional de la familia.
  • Solo el 65% está frente a alumnos.
  • El 70% de los alumnos de la Argentina está en la gestión pública. Si tomamos solo la primaria, el 76%. Cuando se dice “se cayó en la escuela pública” es ese 76%.

Como rasgo cultural en el consumo destaca:

  • El 67% escucha radio. (Un porcentaje muy alto para un solo rubro de la sociedad en relación al porcentaje de la población)
  • El 26% lee los diarios.

Estos son algunos de los datos que podríamos mirar hoy. El primer censo de 1869 informaba que había en Argentina un 77% de analfabetismo.  En menos de 100 años, en 1947, había bajado a un 13%. En el último censo del 2010, el numero llego al 2%. Para llegar a un número tan bajo tienen que suceder algunas cosas; que haya más escuelas, más docentes y más alumnos que puedan ir a clases. La disminución del analfabetismo esta directamente ligada a que más chicos concurran a la escuela.

Es así que gran parte de esta mayor inclusión educativa se debe a un incremento de la inversión de parte del Estado, aún en coyunturas económicas adversas, estableciendo a la educación como prioridad presupuestaria. En esta dirección se promulgó en 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner, acompañado por el ministro de Educación, Daniel Filmus, y representantes de los principales gremios docentes, la Ley 26.075 de Financiamiento Educativo, que preveía para 2010 un incremento paulatino del presupuesto para la educación, la ciencia y la tecnología, buscando que dicha inversión alcanzara el 4% del producto bruto interno, hasta llegar efectivamente al 6,3% en 2014. La norma, además, habilita a la Nación para fijar un piso salarial docente nacional.

Es este el reclamo que hoy sostienen los gremios docentes: apertura de paritarias nacionales por aumento salarial en función del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo, esencialmente el mismo que defendía el profesor neuquino Carlos Fuentealba aquel 4 de abril de 2007 en el marco de una huelga del sindicato docente ATEN, perteneciente a la CTERA, cuando fue asesinado en un corte de la ruta 22 a la altura de Arroyito, cerca del pueblo de Senillosa, por la policía del gobernador Jorge Sobisch, quien rechazaba dicha ley.

A 10 años del asesinato de Fuentealba, el obrero que estudió de profesor, activista sindical que militaba desde los ‘80 en el viejo MAS en la UOCRA, es un muerto incómodo, como dice Eduardo Galeano: “Lo sepultan una vez, y otra vez, y otra, y nada. Ahí sigue. Tengo la sospecha de que esta porfiada resurrección no educará a sus asesinos, que ignoran la decencia y desprecian la docencia. Pero tengo la certeza de que ayudará a confirmar, que no hay impunidad que sea eternamente impune”.

José Darío Poblete, el policía autor material de la muerte de Fuentealba, hoy está preso. El responsable político, aquel que dio la orden de impedir el corte de la ruta, aún sigue impune. También quedan pendientes, en este accidentado inicio de ciclo lectivo de 2017, los reclamos que defendió hasta su muerte.

 

 

María Cecilia Moreno – Profesora de Historia

Juan Manuel Reche – Profesor de Historia