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LOS ROSARIAZOS
mayo 22, 2017
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José Ignacio Rucci
junio 5, 2017

Agustín Tosco

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El 22 de mayo de 1930, nace en la localidad cordobesa de Coronel Moldes, Agustín Tosco. De un origen muy humilde, hijo de padres piamonteses que se fueron a vivir al campo. Tosco creció y se crió trabajando en el campo. Era muy tímido y se refugiaba en la lectura. Un apasionado de la lectura como un recurso para no tener que juntarse con la gente. Esta timidez va a ser un obstáculo a vencer, y tanto lo logra, que llegó a convertirse en un orador de primer nivel. Una de sus afirmaciones fue: “las victorias más importantes son las que se obtienen sobre las propias debilidades”.

En 1944, al finalizar sus estudios primarios, ingresa a la Escuela de Artes y Oficios Pte. Roca, una institución gratuita a la que concurren muchos chicos del interior de la provincia. Una vez adentro se decide por la orientación en electricidad. Ese mismo año se conforma en Córdoba el Sindicato de Luz y Fuerza, y de los encuentros con los representantes gremiales de eléctricos de todo el país surge la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLyF). Con la llegada del peronismo al poder se inicia una etapa de nacionalización de los recursos energéticos, y en este marco la provincia de Córdoba declara caducos los contratos de las concesionarias estadounidenses y se estatiza el servicio de energía eléctrica. Como consecuencia, se crea en 1949 el SPEC, Servicio Público de Electricidad de Córdoba, que luego se convierte en EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba).

Este hombre que leía mucho en una casa con piso de tierra, se arma una biblioteca en esa vivienda, con libros que van desde José Ingenieros hasta el Marxismo. Así empieza a formarse y comprometerse con la causa. Muy jovencito comenzó a trabajar en la EPEC, Córdoba. Se convierte en ayudante electricista, sabía mucho del oficio, y a los 19 años ya era delegado. A los 20 años empieza a ser postulado como secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza en Córdoba. En el ’55, con la dictadura, lo sacan del cargo y en el ‘57 cuando llega la Normalización, todos los trabajadores de Luz y Fuerza lo vuelven a votar; estamos hablando de un joven de 27 años.

Una obsesión de Tosco hasta el último de sus días era la burocracia sindical. Tema que se sigue discutiendo poco en Argentina. Él sostenía que toda decisión en un sindicato se debe tomar en una asamblea. En el ‘56, cae preso. Los carteles de “libertad a Tosco” marcaron una época en todas las calles de la Argentina, pero fue en 1969 cuando su figura se consagra en la inmortalidad con el Cordobazo, en el cual además de participar es casi el principal dirigente. Tanto es así que muchos creyeron el mito de la espontaneidad del Cordobazo como movimiento de obreros y estudiantes, pero estaba minuciosamente organizado. Tosco mismo cuenta, y la bibliografía lo confirma, que tenían decenas de estrategias, con papelitos, dirigentes y esquinas localizadas en la medida que fueran apareciendo las fuerzas de seguridad a reprimir. Ya tenían el antecedente de Rosario y sabían que los iban a reprimir con ímpetu. Todas esas barricadas que se dieron casi en forma simultánea en el centro de la ciudad de Córdoba y en los accesos de la periferia, estaban organizados. Lo que no se esperaba era superarlos, la colaboración de los vecinos de las clases más altas y la participación de la pequeña burguesía no estaba en los cálculos. Pero el Cordobazo no fue espontáneo.

El Cordobazo deja como saldo político a una nueva corriente sindical que será conocida como clasismo,  e intentaran de ahí en adelante una alianza entre trabajadores peronistas y militantes de izquierda con el objetivo de elaborar un proyecto socialista y revolucionario, además de una lucha unificada contra la dictadura.

Después del Cordobazo, a Tosco le dan 8 años de prisión por participar del Cordobazo, de los cuales cumplió en forma efectiva sólo 17 meses. El ’72 lo encuentra en la cárcel de Trelew en la que se produce la famosa fuga, el 22 de agosto. A él se le ofrece la posibilidad de escapar, pero se niega y elige acompañar el proceso con sus compañeros. Es un rasgo interesante, esto de no considerarse alguien iluminado. Prefería, aunque sea más lento, ir todos juntos. Cuando recupera la libertad vuelve a incorporarse a la vida política, es que con más esfuerzo propone otro tipo de sindicalismo. Hay un debate en febrero de 1973, por canal 11, en un programa que se llamaba “Las dos campanas”, conducido por Sofovich. Rucci, por un lado, dentro de ese personaje simpático que lo caracteriza y que genera mucha empatía con el hombre común, el televidente en general, se pregunta qué es eso de la burocracia sindical. Tosco, que era un gran orador, explica en diez minutos, con una retórica impecable, y define lo que es para él la burocracia sindical. El debate fue famoso en su época; es más, muchos coincidieron en que lo ganó Rucci precisamente pese a ser más rudimentario, porque eso le permitía llegar mejor a la audiencia.

En fin, una vez que muere Perón, Tosco pasa a la clandestinidad. Es un dirigente sindical muy perseguido, corre riesgo su vida, está muy enfermo. No puede ir a ningún hospital porque sabe que ahí lo van a apresar y lo iban a matar. Enfermo ya, se recluye en la sierras de Córdoba durante un año aproximadamente, hasta que logra escapar a la ciudad de La Plata, vestido de mujer. Así, como no puede tener un buen tratamiento, fallece en noviembre de 1975, a los 45 años. A su funeral asisten alrededor de 20.000 personas y en el mismo sepelio había franco tiradores disparando. La escena es un fiel reflejo del final del sindicalismo combativo cordobés. Años de lucha y resistencia obrera terminan bajo una represión feroz e inhumana.

Profesora María Cecilia Moreno